El Stonewall Inn, ubicado en Greenwich Village, era un bar especialmente vulnerable a las redadas policiales. Era propiedad del crimen organizado, no tenía licencia de licor, se vendía todo tipo de drogas y, lo más grave, era frecuentado por gays, marimachos, travestis y dragas negras y latinas (dragas se usa en el sentido de los términos en inglés: Drag Queen y Drag King).
Al igual que otros bares de ambiente, tenía una pesada puerta con una mirilla para inspeccionar a los atemorizadores desconocidos. En la semana los clientes pagaban para entrar un dólar y los fines de semana tres dólares. Era un lugar infame, no existían las más mínimas medidas higiénicas. No había agua corriente y los vasos usados por los clientes eran enjuagados una y otra vez en la misma agua sucia. Ni hablar de medidas de seguridad en caso de un incendio.
Aunque era un local visitado por travestis y lesbianas, la mayoría de sus clientes eran hombres jóvenes que iban al Stonewall a bailar y divertirse, una gran ventaja en el estado de Nueva York, cuya ley prohibía bailar juntas a personas del mismo sexo y prohibía el travestismo.
Una redada en el Stonewall
La redada que produjo la famosa revuelta conocida como Stonewall no era la habitual batida policial, pues éstas habían disminuido gracias a los pagos hechos por miembros de la mafia a la corrupta policía de la comisaría sexta. La madrugada del 28 de junio de 1969, la Brigada Moral llevó adelante una redada como parte de su estrategia para atacar a la mafia. Pero, para los clientes del bar, desde hace tiempo víctimas del abuso policial, no podía ser más que otra violenta incursión de la policía; lo confirmaba el hecho de que sólo cuatro días antes, esa misma unidad había asaltado ese mismo local.
La redada del día 28 empezó a la 1:20 de la mañana del sábado, liderada por el inspector Seymore Pine. Como era habitual, los empleados del bar fueron empujados a la parte de atrás mientras los clientes separados en dos grupos: los travestis y transexuales, que tenían que ser examinados en el baño, y el resto, tras mostrar su identificación, podía salir por la puerta de entrada. Sin embargo, esa madrugada la diversa clientela estaba inusualmente inquieta y agresiva. La atmósfera estaba cargada de violencia, había tensión y una gran rabia acumulada que desde hace años iba creciendo entre los habituales al lugar.
La policía dejó salir a algunos de los clientes, quienes, en vez de dispersarse, se quedaron observando y esperando a sus acompañantes. Se fue conformando una multitud de por lo menos cien personas. Se encontraban de buen humor y bromeaban con las personas que la policía dejaba salir del bar. El ambiente festivo cambió cuando llegó la furgoneta de la policía y los empleados del bar y los travestis empezaron a ser empujados violentamente a su interior. Entonces, la multitud empezó a abuchear, golpear y a tirar monedas, latas y botellas al vehículo.
La situación dio un vuelco definitivo cuando una lesbiana masculina que se resistía a la policía fue empujada con brutalidad dentro del furgón. La multitud empezó a gritarle “puercos” a la policía y un puertorriqueño le tiró un adoquín al vehículo, acto que terminó de encender la chispa que provocó la revuelta.
La policía se refugia en el Stonewall
Esta reacción, antes impensable, propició la acción colectiva contra los policías, quienes fueron sobrepasados y se vieron obligados a escudarse -ironías de la vida- dentro del propio bar. Al poco tiempo, se corrió la voz sobre lo que estaba pasando y comenzó a reunirse una mayor cantidad de personas en el lugar. La lucha se prolongó: los rebeldes tiraban botellas, piedras y hasta un pote de basura fue lanzado hacia el nuevo refugio policial. Un parquímetro fue desprendido y usado para violentar la pesada puerta del local. Se oía el grito: ¡somos los Panteras Rosadas!
El sitio duró 45 minutos, justo el tiempo para que llegara la policía de la Comisaría Sexta y justo antes de que los policías acorralados empezaran a disparar y a convertir la revuelta en una masacre. Pero los refuerzos fueron insuficientes, los dos grupos de policías tuvieron que ser consolidados con las fuerzas tácticas, las conocidas Tactical Patrol Force, especializadas en controlar las protestas contra la guerra en Vietnam. Luego de una hora de contiendas, todo volvió momentáneamente a la calma.
Combates por la contracultura
Los combates duraron cinco días más y, obviamente, no pueden ser interpretados como una respuesta epiléptica al abuso policial. Esta revuelta estaba intrínsecamente relacionada con el clima político creado por la contracultura, el surgimiento del movimiento por los derechos civiles iniciado por los negros estadounidenses, las protestas contra la guerra en Vietnam y la aparición de una variedad de organizaciones políticas radicales que agrupaban a diferentes sectores de la sociedad, tales como las feministas, las Panteras Negras, las Panteras Marrones, los Young Lords, los Weatherman, el Partido Laboral Progresista (PLP) y el Students for a Democratic Society (SDS), entre tantas otras.
Antes de la rebelión de Stonewall, existían organizaciones que luchaban por los derechos de los homosexuales y las lesbianas, como la Mattachine Society, pero esta era la primera vez que se producía una respuesta colectiva y abierta a la opresión y que se daba inicio al surgimiento de organizaciones con claras tácticas de confrontación y con proyectos políticos de transformación de la sociedad.
Los efectos políticos de la rebelión de Stonewall fueron inmediatos, ya para fines de julio había sido creado en Nueva York el Frente de Liberación Homosexual y en diciembre la Alianza de Activistas Gays. Al terminar el año de 1969, el frente tenía múltiples ramas en varias ciudades de Estados Unidos y organizaciones similares habían sido creadas en países como Canadá, Francia, Inglaterra y en la República Democrática Alemana, por mencionar sólo algunos.
Un año después de la rebelión, el 28 de junio de 1970, el Frente de Liberación Homosexual organizó una marcha desde el Greenwich Village hasta el Parque Central, con asistencia de entre 5.000 a 10.000 participantes. La misma semana, grupos de la costa oeste de Estados Unidos, llevaron a cabo marchas en Los Ángeles y San Francisco. Desde 1970, los eventos relacionados con la diversidad sexual son efectuados en junio y las marchas del “orgullo” se hacen alrededor del día 28.
José Ramos y Bruce Pennington con la pancarta del Frente de Liberación Gay
(Gay Liberation Front)
La enseñanza de Stonewall(Gay Liberation Front)
La historia de Stonewall está integrada por aspectos significativos que muchas veces se han minimizado, pero que forman el punto determinante de este importante evento. Los protagonistas de esta rebelión, que forma parte sustancial de la historia del movimiento de diversidad sexual en el mundo, no fueron las lesbianas y gays de los sectores medios ni su centro de resistencia fueron las universidades; se originó en los grupos que de primera mano sabían, como lo podían atestiguar los travestis, lesbianas camioneras y los jóvenes gays, lo que era la violencia cotidiana.
Le revuelta de Stonewall fue un punto de no retorno. Desde ese momento en adelante la imagen de los homosexuales, lesbianas, transgénero y transexuales como seres permanentemente enclaustrados, atemorizados, humillados y avergonzados de sí mismos iba a dar paso a la imagen de un colectivo organizado cada vez más consciente de la necesidad de luchar en contra de la opresión.
En la actualidad, en gran parte del mundo se celebra cada 28 de junio las llamadas marchas del orgullo. En gran parte de ellas domina el espíritu festivo y su origen combativo se ha desdibujado, a pesar de que 41 años después de Stonewall, millones de lesbianas, gays, transgéneros y transexuales continúan experimentando diferentes formas de brutalidad y siguen siendo tratados como ciudadanos de segunda categoría.
Bandera de la diversidad sexual.La bandera original (ocho franjas) fue diseñada por el artista Gilbert Baker. Flameó oficialmente el 25 de junio de 1978, en el Festival del Orgullo de San Francisco. Actualmente la bandera tiene seis franjas.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada